No siempre es una piedra... también sirve un martillo y un cuchillo
La piedra para la panela la tenía mi tía, no mi mamá. Ella usaba un martillo y un cuchillo, era su manera de fragmentar los panelones... Eso sí, cuando me enseñaba me decía que no se podía hacer sobre la baldosa, lo mismo decía mi tía. Con el cuchillo solamente era cuestión de hundirlo un poco sobre la dura superficie en el punto exacto de medida y luego hacer movimientos de lado a lado con mediana fuerza hasta que se rompiera pero con cuidado de no cortarse.
Con el martillo era diferente porque era un trabajo mancomunado con el cuchillo (no era cualquier cuchillo sino uno que ya estaba magullado y algo viejo, torcido y quemado por el mango): ponías el cuchillo también en el punto de fragmentación y luego venía el golpe en seco... uno, dos, tres hasta que quedaba lista y según los trozos que se quería.
Pensaba en ocasiones: Bueno, alguien hace esa panela, le da esa forma, luego en casa se destruye con esa piedra, ese martillo, ese cuchillo y después, de esos fragmentos resultantes del golpe surge algo que nos alimenta. ¡Qué curioso! Quizá así sea la vida cuando se derrumba... Solo quizá ya que probablemente solo alimenta a la tierra que le sirve de sepulcro.
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