¡Esa olla está muy vieja!
¡Esa olla está muy vieja! Es difícil para muchos no tener presente ese objeto carbonizado y con un metal que ya se ve como amarillo por los vestigios de grasa que lleva a cuestas y más cuando uno cocina todo el tiempo porque ,claro, sale más baratico siempre el comer en casa, sin contar que esa olla es herencia y hay que darle un espacio en el corazón y en la estufa siempre. Esa olla tiene quiebres, tiene grietas, desgaste en el mango, el cual parece que, alguna vez, antaño antañísimo tenía algo de plástico por alguna parte y, además, seguro que hasta espíritu tiene porque mi mamá y mi tía decían que con esa quedaba de mejor sabor tal o cual comida... que la carne, que los huevos y esas cosas. Creo recordar, porque ya no puedo recurrir tan fácilmente a una historia de primera mano, que la trajeron de Boyacá, de cuando vivían por allá cuando eran adolescentes. En la pequeña finquita de La Victoria era a punta de leña y eso le daba carácter a la comida, a la ropa y a lo...