Museo Nacional
VISITA AL MUSEO NACIONAL: "MEMORIA Y NACIÓN" Y "TIEMPO SIN OLVIDO, DIÁLOGOS DESDE EL MUNDO PREHISPÁNICO".
Ya había tenido la oportunidad de ir al Museo Nacional en otro par de ocasiones, sin embargo, en esta, la visita tenía énfasis en la sala "Memoria y nación". Esta convocaba al encuentro de una diversidad cultural atravesada por la identidad y forjada entre lo sagrado, lo lingüístico, la oralidad, lo escrito, el conflicto, el duelo y la esperanza, tres últimos elementos vislumbrados sobre el manto de la persistencia. reunía una serie de elementos: imágenes, fotografías, expresiones pictóricas, videos, tejidos, objetos rituales y antiguos instrumentos, entre textos que iluminaban sus historias. Aquellos, pertenecientes a la historia de Colombia, brindaban una chispa de fuego a la rememoración de datos históricos leídos antes, al conflicto, la guerra, las costumbres, manifestaciones culturales y las narraciones que les han servido de égida.
Entre los objetos que observé el palabrero Wayúu o Bastón Pütchipú'üi fue uno de los más interesantes dado que es el símbolo de mediación de los conflictos. Por otro lado, estaban las expresiones artísticas creativas frente a los fenómenos políticos y sociales del S. XX - XXI, verbigracia, la pintura la cual representaba una gráfica política; fue posible ver obras de artistas como Pedro Alcántara Herrán de Cali el cual crea la Danza de la muerte (obsérvese entre las fotografías adjuntas), una serigrafía de 1942.
Si bien, nuestro foco era la sala anterior, no pude evitar acudir a las restantes entre las cuales, debo admitir, la llamada "Tiempo sin olvido, diálogos desde el mundo prehispánico" me fue bastante magnética por su atmósfera, ante todo en las partes en que se presentaban imágenes y objetos relacionados con la concepción de la muerte. Podemos, por ejemplo, observar entre las fotos una que muestra una máscara ritual que representa al pueblo Pãmiwa.
En el fondo de ésta sala se hallaba una especie de urna funeraria en la cual, según recuerdo la descripción, se depositaban los restos de los difuntos y tenía la forma de un útero como una conmemoración de las fases vitales. La música de viento que la ambientaba era sobremanera mística y realmente era, a mi pesar, una de las mejor organizadas en lo que refiere a las proporciones entre sonidos y demás elementos.
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